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Respeto por las necesidades de la madre y su bebé en cualquier situación.

Semana Mundial del Parto Respetado.

Soy partera y soy Doula, guardiana del nacimiento, no del parto. Guardiana del nacer, del bebé que nace, guardiana del bebé recién nacido en su ÚNICO NACIMIENTO. 

Mi labor se enraíza en que sea posible un entorno de suavidad y cuidado,  esto es uno de los llamados de mi vida, el cuidado del principio… como huella de bendición, y no de reparación. 

Y aún la mayoria de las violencias es hacia bebé. Por esto celebro el lema de este año, donde el bebé recién nacido es visto y nombrado. 

 

 

 

En el marco de esta semana mundial del parto respetado donde diferentes colectivos sensibles al gestar, parir y nacer estamos divulgando información para el cuido de la vida, te voy a contar de la bebe recién nacida que fuí y de mi herida y trauma Perinatal.  Y de cómo está herida me ha nutrido y me trae aqui a que me leas y te sensibilices  con tu bebé…Todos fuimos bebés recién nacidos urgidos de mirada, ternura, lentitud, suavidad y tratos acordes con nuestra alta sensibilidad…

Nací la noche de navidad, unos minutos después de media noche… mi mamá una mujer joven, pensante, trabajó toda nuestra gestación, para pagar el Ginecologo que le habían recomendado, un parto privado, que le minimizara violencias.

En mis países, aún el elegir un parto pagado, hace la diferencia. 45 años después evitar violencias sexuales en el parto y violencias perinatales, es muchas veces una cuestión de ingresos y posibilidades económicas de la familia.

Yo era una bebe inmensa, 4,5 kilos y nací por cesárea, fue una cesárea veloz, con labor de parto no muy largo.

Pase mis primeras horas en soledad extrañando a mi madre, después de haber sido tocada muy fuerte al sacarme del vientre de mamá… era una bebe gorda y grande, con muchas ganas de vivir y de amar… con deseo de una bienvenida verdadera… y me recibió un médico con experiencia y cansancio, con poca sensibilidad táctil y que tenía prisa por estar con los suyos en navidad….

 

Yo, mi pequeña niña diosa, pase mis primeras horas en soledad… imagino que lloré y lloré hasta regresar con mamá. Papá cómo aún sucede, en una sala… fumando… sin saber de su amada y su hija. Sin ser protagonista de esta transformación de su vida, realidad y amor.

 

Esa cesárea y esa separación, marcaron mi vida… mi cuello tocado por primera vez sin suavidad y mi boca desorientada, han marcado mi ser.

He tejido este trauma durante años… buscando completar lo que se atoró en mi nacimiento, me he re traumatizado, perdido y encontrado e intelectualízado… he siguido la ruta de mis dificultades vinculares, de aprendizaje, mis miedos inexplicables… tensiones y enfermedades…. y he buscando hasta llegar a ella, la bebé que fuí; abrazarla bajo esta piel de mujer en climaterio, escucharla, amarla y repararme.

Mi herida primal ha sido lastimada en muchos espacios terapéuticos, no formados ni en trauma, ni conocedores de la herida primal… di con terapeutas violentas que querían apresuradamente llevarme a la sanación… violentando mi ritmo, mis movimientos, mi cuerpo… está ruta de amor y sanación también me ha enseñado sobre la terapeuta y el terapeuta que NO quiero ser, ni parecer.

 

Con el tiempo, la disciplina y lo sagrado he cosechado mi trauma y este está al servicio, a tu servicio, hecho sabiduría.

 

Algunas huellas en mi cuerpo de ese instante, que he seguido como hilo de Ariadna para llegar a mi, son: 

 

  • Desde niña mi lugar más frágil, era garganta, cuello, voz y boca. 
  • Tenía una dificultad para hablar desde el corazón y para expresar mis emociones… hablaba desde el intelecto, para la razón.
  • Un nudo en la garganta, venía simultáneamente a mi vulnerabilidad, enojo, deseo de pedir ayuda…
  • Mi madre y yo intentamos reparar el vínculo ahora… durante años había un muro… muro de solicitudes e imposibilidades.  
  • Desde muy pequeñita sentía una gran compasión por los bebés y podía sentir sus necesidades 
  • Una tristeza indefinible estaba como un río manso en mi interior e intentaba callarla
  • Tenía una armadura de guerrera, yo podría resolverlo todo sola, no en vano mi primera sensación fue soledad 
  • Desconfianza en amar y ser Amada 
  • Hambre de piel 
  • Búsqueda permanente de oxitocina, gracias a esto me he llenado de recursos preciosos 
  • Miedo al abandono y no ser suficiente 
  • Estar preparada para ser abandonada 
  • Abandonar como forma de sobrevivir 
  • Dificultad para terminar, alargar los finales, dificultad para cerrar. 

Esa cesárea y esa separación, marcaron mi vida… mi cuello tocado por primera vez sin suavidad y mi boca desorientada, han marcado mi ser…He tejido este trauma durante años… buscando completar lo que se atoró en mi nacimiento

 

 Llevo 15 años elaborando mi herida de nacimiento… herida que nadie quiso causarme, mi madre en ese momento intento hacer lo mejor para ambas… trabajando fuerte para pagar un parto sin violencias, estoy segura que el ginecólogo, tampoco quería hacerme daño… solo repetía, sin reflexionar sobre las necesidades de un bebé…. aún se pensaba que los bebés son de plástico y no sienten… aún hay pediatras que repiten esto… mientras en sus chequeos mueven rápida y fuertemente a los pequeños cuerpecitos de humanos recién llegados al planeta tierra… que, habitaron el océano materno, lleno de Sonido, movimiento y caricia de agua, durante su vida intrauterina.

  

Ahora la mayoría de cesáreas son con anestesia parcial lo que permite mayor conciencia y presencia a la madre, la separación con Mamá, aún es usual… se prefiere el descanso de la madre a el descanso que da el vínculo.  

  

El biberón glucosado, como primer alimento se usó hasta el año 2000 en muchos países… darle a un bebé saludable una dosis de azúcar… como bienvenida… es un error que ha posibilitado obesidad, adicción al azúcar y disbiosis digestivas. 

  

Durante años fui adicta al Azúcar… como adicta a ser vista y querida… a la complacencia sin autocuidado. Intentando darme una bienvenida amable… intentando sentirme amada, suficiente. 

  

Durante años, sentía sin entender, que estaba rota…. que algo malo pasaba en mi… y mi nacimiento erótico, oxitocinico… que no lo fue, era el origen de esa sensación.  Busque y busque sus huellas… las huellas de una violencia pre verbal… mi madre quien también fue víctima… tampoco podía contarme la historia… ese primer instante de amor y vida, fue lastimado, sin intensiones, sin conocimiento. Ambas fuimos lastimadas. 

  

Así es la historia de muchos bebés… en el último nacimiento que acompañe en hospital, también en un hospital privado y costoso del poniente de la CDMX, donde hay hospitales que parecen hoteles, también un bebé de 4 kilos estuvo innecesariamente separado de su mamá, durante 5 horas… en un hospital amigo de la madre y el bebé y pro lactancia… esa era imagen en sus pasillos, en sus publicidades, en la práctica, sus protocolo son obsoletos, crean separación, no cuidan el vínculo, no cuidan la lactancia y la hora sagrada: Durante la primera hora de vida de un bebé, la madre, papá y bebé tienen uno de sus más altas oxitocina,  que da una corregulacion endocrina y promesas  fisiológicas de amor, cuidado y mirada, sabiduría endocrina de Oxitocina, que lleva a la  familia en una ola alta de amor y la impregna de cuidado, pertenencia y suficiencia. 

  

La no separación, el cuido del post parto y post nacimiento inmediato, debería ser ruta, flecha y camino. Esto es un regalo para toda la vida. Aun es un tiempo de velocidad, falta de cuidado y suavidad… y es un instante que nos repara como sociedad. 

Te dejo algunas preguntas rutas sobre tu historia perinatal:

  

¿Cómo es tu relación con mamá? 

¿Qué tanto confías en la humanidad? 

¿Qué tan sostenido y acompañado te sientes? 

¿Cómo está tu cuello y tu palabra? 

¿Si tu parto fue instrumentalizado, tu cuerpo recuerda el contacto de metales? 

¿En tus dolores de adulta, de adulto; hay huellas de tu nacer? 

¿Fuiste amamantado? 

¿Qué alimentos te dan placer?

¿Tu ritmo es tuyo? ¿O vas a la velocidad que cualquier te impone? 

  

La violencia en el nacimiento está marcando nuestra sociedad, sociedad de soledad y de fáciles relaciones superficiales, de abandonos e independencias. Si estás gestando cuida derretirte de amor por tu bebé, y que no te separen de él, si eres papá, cuida tu lugar como coprotagonizta de esta vida, preciosa y sabia que está llegando a enseñar, a enseñarte, a enseñarnos. Si eres Doula, amplia tu marco de cuidado… que la no separación, la calma y el silencio en el postnacimiento inmediato sean rutas para tu labor. 

Si eres partera, cuida el encuentro calmo del nacer… si eres médico, actualízate y sensibilízate sobre las necesidades del bebé recién nacido. 

  

Si te duele este artículo, te acompaño como partera, Doula, madre, hija, terapeuta Somática, terapeuta de trauma a completar movimientos y expresiones, a reparar cuidados y amores de tu llegada a la tierra…. escríbeme… estoy lista para acompañarte en un proceso precioso y profundo con tu historia de nacimiento. 

  

Si eres amigo y amiga, abuelo y abuela, de una familia recién nacida, apoya con silencio y cuidados, sin juicios, sin mandatos…. y deja que la oxitocina y bebé recién nacido guíe y enseñe. 

  

La violencia en la familia, la violencia hacia los niños y niñas está vinculada a la violencia y el descuido del nacimiento; la guardiana del vínculo, la maestra del amor, de la pertenecía, la sabia Oxitocina, maestra mamífera, deja de enseñarnos en cada nacimiento mecanizado e insensible. 

Adriana Ordoñez Ortiz 

Semana mundial del parto respetado 2021 

17 a 22 de mayo 

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